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La riqueza del Patrimonio Histórico Artístico en los pueblos del área de influencia del Parque Natural es muy importante, tanto en el patrimonio arquitectónico como en el bibliográfico y documental, así como los bienes muebles vinculados al mismo. Lamentablemente, no todos estos bienes patrimoniales están catalogados, mientras otros precisan de restauración y protección.
Hay que destacar la importante riqueza artística del casco histórico de Jerez de la Frontera, su recinto amurallado y el Alcázar, la Cartuja, la Catedral y las Iglesias de San Miguel, San Marcos, Santiago y San Dionisio, entre otras, así como el Cabildo Viejo (s. XVI) o el Museo Arqueológico Municipal.
En Alcalá de los Gazules destaca su casco histórico, declarado Monumento Histórico Artístico, así como la Iglesia de San Jorge (s. XVI), el castillo y la muralla, declarados bienes de interés cultural. En Arcos de la Frontera cabe resaltar, además de la Iglesia de Santa María de la Asunción, las cinco torres del castillo, declaradas igualmente bien de interés cultural.
Las Torres de Palmones y Montelatorre recuerdan en Los Barrios su historia fronteriza, mientras que en Benaocaz hay que citar también su castillo y murallas. En Benalup destaca igualmente su castillo, de estilo mudéjar, además de las pinturas rupestres de la Cueva del Tajo de las Figuras, declaradas bien de interés cultural en la base de datos del Patrimonio Histórico Español.
El espléndido castillo del viejo Castellar de la Frontera y el castillo y murallas de Jimena de la Frontera son también monumentos relevantes, al igual que el canal y los restos de la impresionante obra de ingeniería de las Reales Fábricas de Artillería, del s. XVIII. En Algeciras encontramos entre los monumentos declarados bienes de interés cultural los Alfares romanos del Rinconcillo, la Torre de Guadarranque y el castillo.
En Medina Sidonia destacan los castillos y restos de murallas, así como la Iglesia de Santa María la Mayor (s. XVI) y el Ayuntamiento (s. XVII), que alberga el Archivo Histórico Municipal. Dentro del Parque Natural se encuentra el Convento de San José del Cuervo, fundado en el s. XVIII.
En los alrededores de Ubrique se encuentran los castillos de Cardela, Fátima y Aznalmara, mientras en Tarifa destacan los restos del Castillo de Guzmán el Bueno (s. X) y diversas torres medievales declaradas de interés cultural, al igual que los molinos de Puerto Llano y Torres del Rayo. Todo este conjunto patrimonial, que es tan sólo una pequeña parte del existente en los pueblos del Parque Natural, da idea del importante activo para el desarrollo que ello supone como elemento diferenciado y característico de una historia propia de frontera en el sur de nuestra Comunidad Autónoma. |
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La arquitectura relacionada con la habitabilidad.
Los valores de la arquitectura dedicada a la habitabilidad hablan de las características de la sociedad que las habita, de sus procesos de producción y su estructura social, además de expresar las ideas y representaciones de la diversidad de los grupos sociales. 
La arquitectura nace, pues, como producto de las necesidades funcionales de dichos grupos, dando como resultado final unos espacios construidos concretos. De este modo, la específica personalidad cultural queda reflejada en muchos de los elementos arquitectónicos como referentes simbólicos que, paso a paso, van formando la personalidad de un pueblo. Esta arquitectura se convierte en referente identificatorio de las propias poblaciones del Parque Natural, de sus procesos productivos, de su propia historia identitaria.
Así pues, se plantean dos retos fundamentales en cuanto al tratamiento de estos bienes. Por un lado la manera de aprovechar este patrimonio, a fin de convertirlo en un activo de desarrollo y, por otro, cómo hacer partícipes a las propias sociedades locales que lo construyen y rediseñan continuamente.
El Patrimonio material relacionado con la producción y los espacios de sociabilidad.
En el Parque Natural se localizan diversos bienes muebles e inmuebles relacionados con los procesos de producción y transformación, muchos de los cuales se encuentran en peligro de desaparición como consecuencia de los cambios socioeconómicos ocurridos en la zona. En la diversidad tipológica destacan multitud de cortijos y ranchos; pozos, albercas, conducciones; almazaras; molinos de agua; molinos de viento; molinos eléctricos; hornos; alfares; lavaderos; etc.
El Patrimonio Inmaterial.
El Patrimonio Inmaterial se define como el conjunto de "prácticas, saberes y otras expresiones, conocimientos o actividades" que son manifestaciones incorpóreas de la cultura.
Los saberes asociados con los procesos de producción y transformación llevados a cabo en el presente histórico han sido objeto de esporádicos estudios antropológicos. Los procesos productivos, forestales, agrícolas o industriales existentes muestran la necesidad de esta recuperación en un entorno modelado por esas prácticas y saberes. El conocimiento de la propia "cultura del trabajo" de los colectivos integrados en este territorio es fundamental a la hora de interpretar los vínculos sociales mantenidos por la población local.
El Patrimonio Inmaterial asociado a las formas asociativas, así como a otros aspectos ideáticos, resulta esencial a la hora de conseguir la revitalización desde la consciencia identitaria colectiva, ya que con ello se puede conseguir una mayor vertebración, formación y participación social de la población local. |
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El Parque Natural y su área de influencia socioeconómica albergan yacimientos arqueológicos de especial singularidad correspondientes a diferentes períodos. Los primeros restos arqueológicos aparecidos datan del Paleolítico Inferior, existiendo también restos del Paleolítico Medio. Hay diversos conjuntos dolménicos localizados de forma dispersa que pertenecen en su gran mayoría al segundo milenio antes de Cristo. En 1916 se descubrió el conjunto dolménico de Aciscar (Tarifa) cerca de la que fue la Laguna de la Janda, con un total de siete dólmenes. En la ensenada de Valdevaqueros se halla la necrópolis de Los Algarbes, con dólmenes y enterramientos en cuevas, calificándose como el conjunto funerario más importante de la provincia durante la Edad del Bronce.
La Cueva cárstica de la Motilla (Cortes de la Frontera) sobresale por los grabados hechos con incisiones de algún material duro sobre las paredes de caliza que representan a la fauna de la época muy relacionada con la Cueva de la Pileta.
La presencia de estas manifestaciones artísticas prehistóricas son conocidas desde primeros de siglo. A finales de los años cincuenta tuvo lugar el descubrimiento del abrigo del Tajo de las Figuras, en Benalup, singularizando a esta zona por las originalidades de las representaciones halladas que las hacen diferir del resto del Arte Esquemático Peninsular.
 
Entre los motivos localizados se encuentran una multitud de signos esquemáticos de diferente tipología, con diferente trazo y conservación, representaciones faunísticas, antropomorfas y escenas de tipo seminaturalista. Destacan el abrigo de la Laja Alta (la única donde se representan escenas marítimas), la Cueva de las Palomas, así como el reciente descubrimiento de la Cueva del Moro, donde aparecen dos grabados con formas de équidos, junto a otras figuras.
 
La colonización romana se produjo en el siglo II a. de C., siendo más tardía en la zona interior. Asentamientos pequeños, calzadas romanas o ciudades como Calduba (Arcos), Ocurri (Ubrique) o Baelo Claudia (Tarifa) son restos de esta civilización. La ciudad ibero-romana de Iptuci desempeñó un importante papel al estar situada estratégicamente en la vía que unía Carteya con Córdoba. En ella se conservan restos de murallas, inscripciones en piedra y metal, monedas y multitud de objetos.
También parece haber un importante sustrato romano bajo la ciudad árabe de Castellar, tal y como ha quedado demostrado por recientes excavaciones, aunque se desconoce la magnitud del asentamiento. Restos de manantiales y acueductos que conducían el agua a Cádiz existen en Tempul (Jerez de la Frontera). El bronce lascutano, encontrado en los Santos Nuevos (Alcalá de los Gazules) representa uno de los hallazgos más significativos al constituir la primera inscripción latina localizada en la península.
En tiempos de la civilización de Al-Andalus la zona fue durante mucho tiempo el límite del reino nazarí de Granada, explicando la abundancia de restos de arquitectura militar que se conservan. Dentro de los límites del Parque Natural se encuentran los castillos de Tempul y Castellar de la Frontera, este último en muy buen estado de conservación, y en cuyo patio de armas se encuentra el pueblo serrano de Castellar el Viejo que constituye una joya arquitectónica. Otras fortalezas de este período en las inmediaciones del Parque Natural son los castillos de Jimena de la Frontera, Alcalá de los Gazules y Benalup.
Además de la exhaustiva catalogación realizada por la Consejería de Cultura son muchos los estudios realizados en el Parque Natural sobre la gran mayoría de sus yacimientos arqueológicos, y se está desarrollando un estudio específico para la protección de cuevas y abrigos con manifestación de arte rupestre en toda Andalucía.
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