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SIG y desarrollo rural |
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| SIG del GDR de los Alcornocales | ||||||||||||
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SIG Y DESARROLLO RURAL Desde hace unos años, los Sistemas de Información Geográfica han pasado de ser usados exclusivamente por las grandes corporaciones públicas o privadas a ser un recurso para pequeños grupos de investigación o gestión. Las razones que explican este cambio de escala están en la evolución de todos los tramos que han constituido tradicionalmente “cuellos de botella” para la expansión de los SIG. En primer lugar, se han generalizado los recursos gráficos y cartográficos digitales. Los servicios tradicionales de cartografía han iniciado líneas de trabajo digital, y proporcionan a un coste moderado series cartográficas en soporte digital, tanto vectorial como raster. Por otra parte, hay una gran descentralización en la producción cartográfica. La Administración Regional se ha incorporado a los agentes públicos productores de cartografía, con escalas más propias de su ámbito de acción. Por otra parte, la capacidad y velocidad de proceso de los equipos informáticos convencionales es infinitamente mayor que la de las estaciones de trabajo de hace unos años. En consecuencia, la velocidad de proceso se ha hecho más asequible para todos. Los suministradores de software han iniciado un camino comercial que apunta a una generalización del uso de estos sistemas. Se han hecho más amigables las interfaces, se han hecho más compatibles los distintos sistemas, se ha estandarizado el lenguaje de programación, se facilita la interactividad con software ya implantado (bases de datos, hojas de cálculo). La conexión SIG-web-GPS señala nuevos campos de trabajo y aplicación que pueden generalizar definitivamente la información georreferenciada. La formación de desarrolladores y la incorporación de los servicios SIG dentro de empresas consultoras regionales o locales es un factor determinante para la incorporación de los SIG a los recursos de gestión de pequeñas corporaciones. En nuestra región, este factor no ha llegado a madurar definitivamente. Existen muchos profesionales y equipos consultores que utilizan SIG para sus propósitos internos, pero hay poco desarrollo profesional en la prestación de servicios de asesoramiento en la implantación de SIG para clientes. Nos encontramos, en consecuencia, en un momento en que se evidencian las ventajas de la utilización de sistemas de información para la mayoría de los procesos decisionales, pero en el que, también, se pone de manifiesto que la ausencia de una formación sólida en el desarrollo del mercado de servicios profesionales abre paso a una cierta fascinación tecnológica que agudiza el riesgo de error en el dimensionamiento de los procesos de trabajo, y en sus resultados. Centrándonos en el campo del desarrollo rural, el predominio del discurso clásico de la ciencia regional, en el que se invoca al territorio como un factor de desarrollo, sitúa a todas las iniciativas de desarrollo rural en íntima relación con los factores territoriales. Esta afirmación es especialmente cierta si introducimos la aspiración de sostenibilidad en las formas de desarrollo, puesto que incorporamos unos matices ambientales, patrimoniales y culturales, igualmente susceptibles de análisis territorial. Si admitimos que la importancia del factor territorial en los procesos decisionales es el que definitivamente avala la utilización de sistemas de información geográfica, nos encontramos con que en el mundo del desarrollo rural esta herramienta debería ser ampliamente utilizada. Hay diferentes motivos para sustentar esta afirmación. En primer lugar, la experiencia acumulada en la ejecución de diferentes programas de desarrollo rural nos ha enseñado que la eficacia de los estímulos locales es limitada si no hay unas políticas generales coherentes con esos objetivos. Esto pone de manifiesto el importante déficit de coordinación en la acción pública que arrastramos, y, por supuesto, el importantísimo papel que deben asumir los agentes territoriales en el cumplimiento de esa coordinación y en el control de la eficacia de lo público y de su coherencia con las estrategias de desarrollo en el territorio. No hay mejor forma de incidir en esta doble dirección (coordinación y control de resultados) que gestionar la información territorial para que ésta sea el elemento de comunicación con el resto de los agentes que deben participar en la estrategia. Los nuevos cursos de acción en los que se desarrolla el trabajo de los Grupos de Desarrollo Rural (los programas PRODER-A y LEADER+) tienen un especial fundamento en las cuestiones territoriales, puesto que provienen de la ETE (Estrategia Territorial Europea), marco estratégico de todas las políticas que se apoyan en fondos de la Unión Europea. La orientación de los trabajos de los distintos GDR y de los Grupos de Cooperación tiene un fuerte componente territorial, especialmente evidente en los aspectos de patrimonio natural y cultural, en los proyectos de calidad territorial y en los de identidad y articulación social.
Grupos de Desarrollo Rural existentes en Andalucía
Se impone una mayor cultura de proyecto, si entendemos este proyecto como el conjunto de decisiones, articuladas y ordenadas, que implican la movilización de recursos para la consecución de objetivos, en un marco de restricciones presupuestarias, temporales, competenciales y operativas. Esta cultura de proyecto, imprescindible para la adopción de decisiones bajo incertidumbre y con riesgo de efectos severos sobre el coste, es, por otra parte, una habilidad igualmente necesaria para la organización del grupo implicado en los objetivos de gestión, sean cuales sean las herramientas que se utilizan para la consecución de esos objetivos. Fuente: Caparrós Lorenzo, Rodolfo. Información territorial para el Desarrollo. Editado por la Asociación para el Desarrollo Rural de Andalucía; San Juan de Aznalfarache (Sevilla), 2005.
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